Retomando las confidencias

Publicado en General el 9 de Febrero, 2008, 2:07 por Tomás Olvido Moro

Me reencuentro coon este blog tras tres años de silencio y siento el impulso de continuarlo. Entretanto, he inciado otros más técnicos y menos confidenciales. Echaba a faltar un espacio semejante.

Yo soy de los que cree en el valor de la sinceridad, por más que pueda a veces constituir la mascara más sutil y manipuladora.  Pero a mí  ser sincero me ha rendido más perjuicios que beneficios, luego reconózcanme la posibilidad de que mi gesto pueda haber tenido valor moral. Ejercí la sinceridad desde la audacia del corazón y el palo fue tremendo.  Muchos interpretan tu honestidad como signo de vulnerabilidad y se dedican a soltar sus demonios y martirizarte. René Girard lo explica muy bien. No debo de haberme purificado del todo, porque aún me aflora el deseo de gritar ¡cabrones hipócritas y fariseos! ¡sepulcros blanqueados!. Pero bueno, agua pasada.

Ahora me preocupa otro asunto. Alguien cercano ha perdido a su esposa de forma repentina. ¿Cómo consolarle?. Supongo que estando cerca y afinando el oído para atender las necesidades de su corazón. Le aprecio mucho -un hombre honesto- y me preocupa cómo afrontará la nueva etapa.

Mis hijos bien. Ya van cuatro años desde la separación. Intento hacer de padre con todo el empeño de que me veo capaz. M. y yo hemos formado una familia recompuesta con dos domicilios y las cosas fluyen con mucha más normalidad de lo que cualquier extraño pudiera pensar. Con todo, no soy divorcista: las parejas deberían saber defender mejor lo que les une. Pero, a veces es dificil encontrar el camino a seguir. A mi pareja actual y a mi nos ocurrió. Nos queremos muchísimo y nos hacemos felices, pero siempre nos pesará el haber roto dos hogares.

Esto es lo que hay

Publicado en General el 2 de Julio, 2005, 15:14 por Tomás Olvido Moro

Nace este blog como ejercicio de simplicidad y descomplicación. Vamos, que esto es lo que hay. Estará mejor o peor, pero es lo que hay.

Un servidor se ha levantado más molido de lo que desearía, pero tras una horas de intentar ignorar lo más dignamente posible mis dolencias, parece que voy resucitando. ¡Tremendo!, porque tengo 45 añitos nada más. Dos autoconsejos: he de evitar llevar peso y a ver si me hago ya la plantillas para mis cóncavos pies.

Me encantaría que mis hijos (11 y 7 años) difrutasen de un padre superdeportista que puede pasarse incansablemente horas y horas jugando a futbol con ellos, pero en cuanto prtendo serlo un ratito me despierto deslomado.

Ellos se han levantado entre las 9 y las 10 bastante adormilados. Son hipotensos somo un servidor. La ventaja es que los amanaceres son muy pacíficos. 

En vacaciones, mi perezosa forma sobreponerme a mi desajueste matutino es bebiendo un café con leche explosivo (leche, mucho café, miel y cacao), oyendo la radio y navegando por internet. Hacia las 10.30h me aseo y me tomo un café solo. Hoy no ha terminado de funcionar.

Pero, yo sigo.

En el camino, se han quedado sueños vanos, errores grandiosos pero nobles, alguna realización que me enorgullece y muchas miserias.